sábado, 22 de noviembre de 2014

Mi experiencia con el veganismo

Como todavía estoy empezando a escribir este blog, me parece apropiado que una de las primeras entradas sea para contar mi experiencia en el veganismo. Mis motivos de porqué cambié, mi etapa de transición y mis de momento, 10 meses siendo vegano.

ahí viene el coco frutas

¿Por qué me hice vegano?

Como decía en el post de ¿por qué ser vegano? los motivos pueden venir del cuerpo o de la mente o de una combinación de ambos. En mi caso, mi cuerpo me estaba dando señales de que algo no iba bien. Decir que en mi dieta por aquel entonces abundaban productos de origen animal, hacía algo parecido a la Paleodieta, consumía mucha carne con grasa, muchos huevos y mucho pescado. Aunque también, y esto durante toda mi vida, siempre he comido mucha fruta y verdura. Siempre he tenido un cariño especial por la fruta, comiendo muchas más piezas que la media.
Como digo, notaba que en mi cuerpo algo no funcionaba bien. No sabía si es que mi estómago era más delicado de lo normal o que lo que comía no era sano para mi. Después de una comida casi siempre tenía el estómago revuelto, muchísimos gases y malestar. No iba al servicio todos los días y esto me tenía amargado. Notaba una incómoda sensación de estar hinchado casi permanente.

Además, creo que esto se vio acentuado por mi nivel de actividad física (maratones, triatlones, etc...). Cada vez hacía más deporte, por lo que mi cuerpo cada vez me pedía más comida. Con lo cual cada vez comía más carne, huevos, grasa animal e incluso mucha grasa vegetal (aguacates, aceite de oliva...) que mezclado con todo lo demás me sentaba como un tiro. Comer era un arma de doble filo para mi, me sentaba a la mesa muerto de hambre pero poco rato después empezaban las molestias y mi desesperación. Tenía la moral por los suelos.

Probé la trofología y la correcta combinación de los alimentos. Con esto noté cierta mejoría pero seguía habiendo "menús" que por muy bien que estuviesen combinados me sentaban fatal. Pensaba que comer no podía ser tan complicado, que lo que me pasaba no era normal. Se supone que si uno come algo que su cuerpo puede digerir no puede tener tantas incomodidades. Estaba confundido y desesperado.

No hablaba del tema con nadie, solo con la gente más cercana a mi aunque de todas formas lo suavizaba y nadie sabía que esto me estaba afectando tanto. Envidiaba a los demás porque parecían tan felices comiendo cualquier cosa, ¿por qué a ellos no les sienta mal? pensaba.

Mi etapa de transición

Como digo, a raíz de probar la trofología y combinar por separados los grupos de alimentos (carbohidratos, proteínas y grasas) noté cierta mejoría. Esta etapa fue una primera aproximación al vegetarianismo ya que los desayunos y comidas estaban formados por frutas, hidratos de carbono y verduras y casi nunca mezclaba productos animales. Para las cenas reservaba las proteínas, que casi siempre seguía obteniendo de carne, pescado, huevos, etc... Aunque recuerdo (hace 5 o 6 años ya) que ya tenía algún remordimiento por comer productos animales y por eso algún día lo hacía "100% vegetariano".

conciencia vegana

Tenía interés en los productos ecológicos y lo más locales que pudiesen ser. La alimentación era un tema muy importante para mi y leía libros relacionados con gran interés. Intentaba evitar los productos refinados, leía minuciosamente las etiquetas de los paquetes. Estaba en contra de la explotación animal pero me consolaba comprando "pollo de Corral" o "ternera ecológica" aunque el destino del animal fuese el mismo.

Si seguía consumiendo carne era por miedo a no obtener suficiente proteína. Pese a que sentía que me hacía mal, mi miedo era superior y no escuchaba al cuerpo.
Intentaba buscar una solución a mi problema con la mente, con la razón. Por eso pensaba que la Paleodieta era la mejor forma de alimentarse para el humano, parecía lógico porque el hombre primitivo se alimentó así muchos miles de años. Incluso intentaba convencer de ello a los demás. De todas formas, nunca hice una paleodieta estricta porque sentía que necesitaba hidratos de carbono para rendir en mis deportes.

Tras casi un año de pseudo-Paleodieta mi extreñimiento, malestares intestinales y desesperación alcanzó su zenit. A pesar de una euforia inicial por probar algo nuevo, fue un paso para atrás. Me encontraba peor que antes, cuando solo tomaba productos animales a las cenas. Estaba consumiendo más proteína que nunca y todo me sentaba mal por más ecológica que fuese la carne.

A raíz de uno de los muchos libros que leí sobre alimentación, Smoothie: La Revolución Verde, comencé a hacer batidos de frutas y verduras de hoja verde cruda, principalmente después del ejercicio, con el estómago vacío. Notaba que me sentaban muy bien, cada vez los hacía más grandes hasta que casi sustituían la comida del mediodía. A las cenas me seguía atiborrando a productos animales y volvían los malestares.

La idea de comer frutas y verduras exclusivamente empezaba a rondar mi cabeza. Comencé a leer el libro La Dieta 80/10/10, que recomienda una dieta de frutas, verduras, frutos secos y semillas todo en estado crudo, obteniendo un mínimo del 80% de las calorías de hidratos de carbono y un máximo del 10% para la proteína y otro 10% para las grasas. Algo me decía que esto era lo óptimo para un ser humano.

Tras otra cena "pesada" decidí de la noche a la mañana probar la dieta 80/10/10, lo que implica dejar todos los productos animales. Quería ser honesto conmigo mismo de una vez. El cambio fue radical y con muchísima fuerza y convicción. Aunque en esta ocasión no se trataba de probar una dieta más, el cuerpo me estaba hablando y por fin estaba empezando a entenderlo.
Las sensaciones que noté ya desde el segundo día fueron claramente a mejor. Tras unas primeras semanas de adaptación y ajuste de las cantidades que debía de comer, los cambios que notaba en mi cuerpo, en mis digestiones y en mi energía en general eran una clara señal de que iba en la buena dirección.

Mi experiencia siendo vegano

Hace ya más de 10 meses de aquella última cena "pesada". Considero que todavía es poco tiempo para sacar conclusiones definitivas o para hablar a largo plazo. De hecho con la Paleodieta estuve más de un año y al principio también creía que había sido un cambio positivo.

Keep calm and go vegan

Pero lo cierto es que me encuentro mejor que nunca. Recuerdo los primeros días que los cambios en mi piel, mi respiración, mi energía y mi claridad de pensamiento fueron notables. Al día siguiente de un entrenamiento estoy como nuevo, no tengo esa rigidez de piernas como antes.

Los dos primeros meses de mi época vegana se basó totalmente en frutas y verduras crudas, crudivegano digamos. Fisicamente me encontraba genial pero reconozco que no es una dieta fácil de seguir. Tienes que planificarte muy bien con la fruta madura, que es la que aporta la base de las calorías que necesitas y comer muchas verduras, con lo que pasaba mucho rato masticando. Además notaba que tenía que comer unas cantidades enormes para obtener las calorías necesarias (y más entrenando para un Ironman).

Así que comencé a dejar los batidos de frutas y verduras para el desayuno y comida y para las cenas cocinaba cereales (arroz especialmente), legumbres (lentejas especialmente), tubérculos (patatas) y verduras (brocoli, espinacas, acelgas, grelos...).

Al principio miraba mucho el ratio de nutrientes 80 10 10 que comentaba antes, al igual que las vitaminas y minerales. Para eso usaba el genial programa Cronometer. Día a día iba anotando lo que comía para asegurarme de que ingería un mínimo de calorías y controlar macro y micronutrientes.
Empezaba a tener claro que el bienestar físico no solo estaba en dejar los productos animales, sino en que la proporción de macronutrientes estuviese cerca de ese 80 10 10. Es decir, una dieta alta en carbohidratos y baja en proteína y grasa.

raw till 4
Y hasta el día de hoy lo sigo haciendo así. Ya hablaba de este tipo de dieta en Tipos de veganos. Los anglosajones lo llaman dieta HCLF (High Carb Low Fat) y en caso de que comas fruta hasta la cena Raw Till 4. Hablaré de esto en futuras entradas.
A medida que uno se acostumbra, va conociendo su cuerpo y ya no me obsesiono con el ratio de nutrientes ni con vitaminas ni con nada, todo va siendo más espontáneo y natural.

Aunque no todo ha sido fácil al principio, socialmente (incluso entre la gente más cercana a ti) encuentras desconfianza y extrañeza. Gente que te advierte de que te va a faltar proteína o tal o cual vitamina. Ir a comer fuera con tu pareja o amigos es más difícil debido a que no en todos los sitios hay opciones veganas.
Reconozco que al principio yo también seguía teniendo algún miedo a que me "faltase algo", pero los análisis médicos y mi bienestar van callando esas voces.

Otra cuestión muy importante es la tranquilidad moral que tengo ahora. Se que contribuyo a un mundo mejor con una dieta vegana.  No contribuyo al maltrato animal. Soy honesto conmigo mismo.
Veo a los animales con un cariño especial, con una inocencia que no debe de ser mutilada por nuestros caprichos, más aún cuando las alternativas son más sanas para nosotros y el Planeta.

Ser vegano es algo más que una dieta, es una forma de ver la vida. Me siento muy a gusto con ello y espero compartir aquí los resultados a más largo plazo.